La Tarasca

La Tarasca de San Juan en León

Tarasca

Para muchos leoneses la figura de la Tarasca, además de representar algo muy entrañable constituye una curiosa incógnita al reflexionar sobre su procedencia. Convertida en una de las atracciones ya típicas en la capital leonesa durante las fiestas la Tarasca es una diversión más, añadida en los últimos tiempos, que llegó a éstas procedente de las fiestas del Corpus, donde tuvo su principal asiento.
Una tradición que se remonta, según los entendidos a tiempos de la Edad Media y que ha pervivido a lo largo de los años. Es el caso de la alta y espigada ‘Tarasca’, el personaje fundamental que siempre da que hablar, que provoca la crítica de su vestido o su peinado allá por donde pase, no obstante, el diccionario la define como «mujer temible o denigrada por su agresividad, fealdad, desaseo o excesiva desvergüenza», y sin embargo, muchos sastres la han vestido con orgullo y por sus peinados se pueden seguir las modas de cada época.

La Tarasca (del francés Tarasque, y éste del topónimo de la localidad de Tarascón, en Provenza, Francia) es una criatura mitológica cuyo origen se encuentra en una leyenda sobre Santa Marta. Según cuenta la leyenda, esta criatura habitaba en Tarascón, devastando todo lo que encontraba a su paso y sin que nadie lograra vencerla. Se describe como una especie de dragón con seis cortas patas parecidas a las de un oso, un torso similar al de un buey con un caparazón de tortuga a su espalda y una escamosa cola que terminaba en el aguijón de un escorpión. Su cabeza era descrita como la de un león con orejas de caballo y una desagradable expresión.

El rey de Tarascón había atacado sin éxito a la Tarasca con todo su ejercito y arsenal, pero Santa Marta encantó a la bestia con sus plegarias y volvió a la ciudad con la bestia así domada. Los habitantes aterrorizados atacaron a la criatura al caer la noche, que murió allí mismo sin ofrecer resistencia. Entonces Santa Marta predicó un sermón a la gente y convirtió a muchos de ellos al cristianismo.

La presencia de ‘La Tarasca’ en la procesión del Corpus representa la victoria del bien sobre el mal y es una tradición que se conserva también en otras ciudades españolas, como Toledo, Zamora o Granada.

Tarasca de Zamora

Tarasca de Zamora

En las procesiones del Corpus barroco español, era famosa la Tarasca, especie de dragón horrible y demoníaco que recorre calles, plazas, parques y jardines embistiendo a niños y mayores que huyen de él mas por diversión que por miedo. Las de la corte estaban diseñadas por buenos tallistas y pintores, porque la Tarasca no sólo era el monstruo, sobre él se colocaban figuras de aldeanos o de nobles con atuendos característicos. Según algunos autores, de este elemento se servían los sastres para dar a conocer las nuevas tendencias del vestido y peinado.

Como decimos solía ser una figura monstruosa con muchas cabezas que marchaba en la procesión. Era el símbolo del demonio, del mal vencido por el bien, el Santísimo. Sin embargo el pueblo, como siempre, acabó prestando más atención a la Tarasca que a la custodia, y por ello se prohibió como profana. Por lo que se refiere a León hay abundantes testimonios de los desfiles de estas figuras en la procesión Sacramental.



Tarasca

La actual figura femenina de la Tarasca leonesa contrasta curiosamente con sus homónimas de las procesiones de otras ciudades, pues allí, con esta denominación la tradición local presenta a una figura femenina (normalmente asociada a Santa Marta) sobre un animal fantástico procedente de un bestiario propio del entorno procesional antes citado. La solución a estas diferencias esta probablemente en la separación de estas dos figuras en el que se habría desgajado tiempo atrás nuestra representante leonesa. En su bautismo popular el tiempo ha conservado para ella el nombre de su bestial acompañante o el de su conjunto.
En León también era costumbre quemar a la Tarasca en la hoguera de San Juan pero esta tradición desapareció a mediados de los años 70.


De la actual Tarasca leonesa y su acompañantes gigantes y cabezudos se desconoce la fecha exacta de su construcción pero la mayoría de ellos salieron de la empresa Aragonesa de Fiestas entre los años 50 y 80 que poblaron casi toda España de estos personajes. Los primeros gigantes representaban a las razas humanas tal como se estudiaban en los libros de texto de entonces: blanca, negra, amarilla y cobriza, además de Marco Antonio y Cleopatra. El leonés y la leonesa son de los años 80, y los más modernos, San Froilán y la Pícara Justina salieron del taller Artimaña de Puebla de Sanabria de Raúl Mostera.
Tarasca
Tarasca

En cuanto a los Cabezudos, aunque han cambiado a lo largo de los años, en sus origenes podíamos reconocer a dos de los hermanos Marx, Groucho y Chico, al actor cómico Cantinflas, a los aún más antiguos «el Gordo y el Flaco», el personaje de dibujos animados Popeye y otros personajes de los cuentos infantiles clásicos. En la actualidad podemos contar con diez cabezudos: Hippie, Zipi, Zape, Bruja, Diablo, Mister, Coreano, Jackie, Pecoso y el Mago.
Como peculiaridad los gigantes de León son de los pocos de España con las manos sueltas y cuando salen a la calle el balanceo hace que choquen con los otros cabezudos y revienten sus propias manos.

Este año el Ayuntamiento ha invertido 20.000 euros en restaurar los gigantes y cabezudos que actualmente están muy deteriorados.. La Tarasca también, por primera vez en muchos años, ha cambiado de aspecto para convertirla en una figura más actual y abandonar ese aire menos leonés con el que luce desde hace años.

Tarasca León 2018

Tarasca actualmente 2018

Fuente:
Diario de León
La Crónica de León
Leonoticias
La Nueva Cronica