Calle Abad de Santullan

Calle Abad de Santullan - placa

Doce años han pasado ya desde que se aprobó la denominación de esta calle con semejante nombre y doce son los años que sigue con el mismo error en su rótulo, a pesar de corresponder a un leonés muy conocido. Se aprobó en un Pleno celebrado en el mes de junio de 1997 dar el nombre de Abad de Santullán, tal como suena, y así se nominó la placa callejera que permanece desde entonces. ¡Con lo fácil que es hacer las cosas bien…! Y más cuando se trata de respetar la memoria de un personaje tan popular como nuestro protagonista.En definitiva, diremos que hoy nos encontramos en la calle que recuerda a don Sinesio Baudilio García Fernández, más conocido por el seudónimo de Diego Abad de Santillán, con “i” latina, y que por supuesto nada tiene que ver con el pueblo palentino de Barruelo de Santullan o similares. Comienza en la Avenida Reyes Leoneses, para concluir en la actual prolongación de la Avenida del Padre Isla. Es recta y ancha, con un final en ligera pendiente. Ubicada en el Polígono de Eras de Renueva, se halla delimitada a ambos lados por las señas de identidad comunes a todo este entorno: a la izquierda, el moderno caserío conformado por la habitual panorámica de enormes bloques de viviendas. Y enfrente, a modo de complemento a una zona residencial y con muchos quilates en cuanto a calidad de vida, un prolongado espacio ajardinado con múltiples juegos para los más pequeños, rematado en el horizonte por un moderno complejo deportivo.
Nacido en el pueblecito leonés de Reyero, el 20 de mayo de 1897, Sinesio Baudilio García Fernández, que alcanzaría luego la popularidad bajo el seudónimo de Diego Abad de Santillán, emigraría con sus padres a la Argentina en el año 1905. De vuelta a León en 1912, estudió bachillerato en nuestra capital y luego la carrera de Filosofía y Letras en Madrid. Por aquella época comenzaría a participar activamente en la vida sindical, involucrándose en la huelga general de 1917 hasta el punto de ser encarcelado por las autoridades. Una vez recuperada la libertad, iniciaría un periplo por distintos países, recalando el año 1922 en Alemania con la intención de estudiar Medicina. No obstante, dejaría los libros para volcarse en distintas actividades políticas y sindicales, casándose además con la hija de un editor alemán de ideología anarquista. Tras residir en Europa y Sudamérica, a finales del año 1934 se instalaba en Barcelona, ingresando en la Federación Anarquista Ibérica. Con el estallido de la Guerra Civil el sindicalista Abad de Santillán se convirtió en uno de los cabecillas de la CNT, encargándose de la consejería de Economía de la Generalitat catalana, además de responsabilizarse de la dirección de las bautizadas como Milicias Antifascistas. También fundó la revista Timón, muy crítica con distintos gobernantes republicanos, pasando en enero de 1939 a Francia con el grueso de ejército derrotado. Allí sería internado en el campo de concentración de Saint Cyprién, logrando escapar en 1940 y embarcando acto seguido en dirección a Argentina. Dedicado de lleno a la labor literaria e investigadora, escribiría libros de texto, distintos tomos para la Enciclopedia Argentina y la Enciclopedia Universal, tarea complementada con la publicación de infinidad de artículos en periódicos y revistas.
Lógicamente, en sus escritos predominan los estudios sobre el anarquismo y la Guerra Civil española. Los títulos más destacados son: La FORA. Ideología y trayectoria del movimiento obrero revolucionario en Argentina (1933); Por qué perdimos la guerra (1940); Contribuciones a la historia del movimiento obrero español (1962-1965); y De Alfonso XII a Franco (1974). Una obra de ideología compacta y que alcanzó enorme resonancia en aquella España que vislumbraba, en el horizonte inmediato, el final del largo paréntesis franquista. Con los inicios de la transición democrática, el año 1976, Diego Abad de Santillán regresaba a España, mostrando toda su categoría humana al renunciar a la pensión que le correspondía por sus cargos en la Generalitat republicana. El día 18 de octubre de 1983 falleció en Barcelona y, de acuerdo con su última voluntad, las cenizas del veterano sindicalista fueron esparcidas en su Reyero natal.

Calle Abad de Santullan en León
Fuente: Diario de León

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